https://puntosinapsis.wordpress.com/2018/01/17/el-capitalismo-se-ha-encontrado-con-limites-infranqueables/
¿El capitalismo se ha encontrado con límites infranqueables?
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La noción de “barreras” o “límites” al modo de producción
Casi diez años después de iniciada la crisis económica y financiera mundial, pues comienza en julio-agosto 2007 para explotar en septiembre 2008, la marcha de la tasa de crecimiento del PBI mundial es, según las últimas proyecciones del FMI, de 3% para 2017 y lo mismo para 2018.
Casi diez años después de iniciada la crisis económica y financiera mundial, pues comienza en julio-agosto 2007 para explotar en septiembre 2008, la marcha de la tasa de crecimiento del PBI mundial es, según las últimas proyecciones del FMI, de 3% para 2017 y lo mismo para 2018.
Lo que está en discusión es si la crisis económica y financiera mundial de 2007-2008 puede ser vista simplemente como una “crisis muy grande” de un capitalismo todavía capaz de abrirse una nueva y larga fase de reproducción ampliada a escala del “mercado mundial finalmente constituido”; o si, por el contrario, indica el punto de partida del momento histórico en que el capitalismo se encuentra con límites que ya no podrá desplazar. En el libro III de El capital, Marx (2013: 321) argumenta:
La producción capitalista tiende incesantemente a superar estos límites que le son inmanentes, pero sólo lo consigue empleando medios que vuelven a alzar ante ella esos mismos límites, en escala aún más formidable.
La cuestión es establecer si la producción capitalista se enfrenta ahora con barreras que ya no puede superar, ni siquiera temporariamente. Se estaría ante dos formas de límites infranqueables que tienen muy fuertes implicaciones para la reproducción del capital y la gestión del orden burgués, sobre todo por una vía civilizada. Uno de ellos, relativo a los efectos de la automatización, se remonta al siglo XIX y tiene un carácter inmanente, interno al movimiento del capital, en el que Marx insistió con mucha fuerza. El otro, relacionado con la destrucción de los equilibrios eco-sistémicos y especialmente de la biosfera por la producción capitalista, no fue previsto por Marx e inicialmente fue definido como un límite externo.
Comencemos por el primero, sobre el cual Ernest Mandel planteó desde 1986 la tesis de que se estaba ante un cambio cualitativo. La maximización de la ganancia, que no admite límites, descansa en la maximización del monto de plusvalor o sobre-valor producido y realizado. Supone, contradictoriamente, el empleo del mayor número posible de proletarios y también el recurso a la mecanización, es decir, el reemplazo de trabajo vivo (de las/los asalariados) por el trabajo muerto (las máquinas), o sea, la disminución de la cantidad de trabajo vivo necesaria para valorizar un determinado capital. Debido a esto, escribe Marx (Ibíd.: 317):
[…] el desarrollo de la fuerza productiva vuelve a manifestarse en dos aspectos: primero, en el aumento del plustrabajo, es decir en la abreviación del tiempo de trabajo necesario que se requiere para la reproducción de la fuerza de trabajo. Segundo, en la disminución de la cantidad de fuerza de trabajo (número de obreros) que se emplea, en general, para poner en movimiento un capital dado.
Aquí se encuentra la causa de la disminución de la tasa de ganancia. Pero la situación del capitalismo era aún la de un sistema que disponía de tecnologías mucho menos drásticamente labor saving que hoy en día, y tenía todavía el planeta por conquistar. Marx (Ibíd.: 317-318) podía escribir entonces que sí “el plusvalor, en cuanto suma global, está en primer lugar determinado por su tasa, pero, en segunda instancia, por la masa del trabajo empleado con esa tasa”, se estaba en una situación en que “el desarrollo del modo capitalista de producción disminuye la tasa de ganancia, mientras que su masa aumenta al aumentar la masa del capital empleado”, y la acción de
…las fuerzas impulsoras contradictorias se desahogan periódicamente mediante crisis. Estas son sólo soluciones violentas momentáneas de las contradicciones existentes, erupciones violentas que restablecen por el momento el equilibrio perturbado (Ibíd.: 320).
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